Nuestro blog

Con este blog queremos dar a conocer a los lectores las grandes alteraciones que sufre la sociedad actual por obra y gracia del progreso. Son enfermedades que están potencialmente en quienes las sufren y se manifiestan, generalmente, por primera vez cuando el afectado recibe un shock, sea del tamaño que sea.

Tratamos de crear un punto de encuentro e información para esas personas que padecen algún tipo de trastorno psicológico, pero también para sus familiares. Ante estas enfermedades no estás solo, todo está In Mente.

miércoles, 19 de enero de 2011

Mentes alteradas


Los trastornos mentales afectan a millones de personas en todo el mundo y pueden llevar a quienes los sufren a pasar largo tiempo en sesiones de psicoterapia (y farmacoterapia). En algunos casos la afección psicológica de estos pacientes, es rara y extraña al extremo.

Nuestra mente, o mejor dicho, nuestro inconsciente es tan desconocido y diverso que no hay engaño cuando se afirma que cada persona es un mundo. Lo más inquietante es que cualquier acontecimiento, vivencia o reacción agena puede ser el detonante de la salida al exterior de cualquier trastorno.

Hay 10 síndromes, muchos de ellos descubiertos en el siglo XX que una vez conocidos nos desvelarán el por qué de las actitudes extrañas que presentan algunas personas de nuestro entorno. Estos síndromes son:

PARAMNESIA REDUPLICATIVA

Ideación delirante en la que la persona cree que un lugar o zona ha sido duplicado, existiendo en dos o más lugares.

SÍNDROME DE CAPGRAS

Es un raro trastorno en el cual una persona se aferra a la delirante creencia de que sus gconocidos, más frecuentemente el cónyuge o un familiar cercano, han sido reemplazados por impostores de apariencia. idéntica.

SÍNDROME DE FREGOLI

Es el opuesto al Síndrome de Capgras. Es un raro trastorno en el cual el afectado cree firmemente que personas diferentes se tratan en realidad de una única persona que cambia de apariencia o está disfrazada.

SÍNDROME DE COTARD

Es una rara patología psiquiátrica en la que la persona cree que está muerta, no existe, se está pudriendo o que incluso ha perdido su sangre y órganos internos. Más raramente, puede incluir ideas delirantes de inmortalidad.

SÍNDROME DE DIÓGENES

Es una condición caracterizada por una extrema autonegligencia, tendencia a recluirse y una acumulación compulsiva de objetos y, a veces, de animales. Se suele encontrar principalmente en ancianos y se asocia a la depresión senil.

El nombre del síndrome, en realidad, sería erróneo ya que Diógenes tuvo una vida ascética y no hay datos que indiquen que desatendiera su propia higiene.

SÍNDROME DE ESTOCOLMO

Es una respuesta psicológica que se ve a veces en los rehenes. Éstos muestran signos de simpatía, lealtad e incluso conformidad voluntaria con el secuestrador, a pesar de la situación de riesgo en la que se encuentran los rehenes. Este síndrome también puede encontrarse en otros casos, incluyendo aquellos como la violencia de género, violación y abuso de menores.

Síndrome de lima

Justo el síndrome opuesto al síndrome de Estocolmo. En el síndrome de Lima los secuestradores se vuelven más compasivos con la situación y necesidades de los rehenes.

SÍNDROME DE JERUSALEM

Se caracteriza por un conjunto de reacciones mentales que giran en torno a la presencia de ideas religiosas obsesivas, ilusiones u otras experiencias psicóticas que se desencadenan o son favorecidas por la visita a la ciudad de Jerusalem.

Síndrome de París

Se caracteriza por una depresión de estos turistas mientras están en esta famosa ciudad. De los millones de japoneses que visitan París cada año, alrededor de una docena padece este trastorno y tienen que volver a su país natal.

SÍNDROME DE STENDHAL

Es un trastorno psicosomático que provoca taquicardia (aceleración del ritmo cardiaco), mareos, confusión e incluso alucinaciones en algunas personas que contemplan arte, cuando es particularmente bello o hay una gran cantidad de obras de arte en un mismo lugar.

Debe su nombre al famoso autor francés del siglo XIX Stendhal cuando escribió su experiencia con este fenómeno durante su visita en 1817 A Florencia, en su libro “Nápoles y Florencia: Un viaje desde Milán hasta Reggio”.


Redactado por María Ordoñez

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