
Cuerpos extremadamente voluminosos, hombres obsesionados con su apariencia física, abuso de esteroides y la mezcla explosiva de estos factores son los temas en torno a los cuales gira el documental “Músculos al extremo”. Tomando como ejemplo la vida de personas como Gregg Valentino, consigue reflejar las graves consecuencias que sufre un cuerpo atiborrado de esteroides y una mente en la que puede leerse la palabra "vigorexia".
Parece confirmarse que, del mismo modo que las chicas sueñan con estar tan delgadas como sus muñecas, cada vez son más los chicos que pasan horas en el gimnasio intentando conseguir los músculos de sus action men (que, dicho sea de paso, son cada día más grandes).
Entre los hombres entrevistados en el video, Gregg Valentino es el que más llama la atención. Conocido mundialmente por tener los bíceps más grandes del planeta (casi 70 centímetros), él siempre se ha sentido un hombre grande en un cuerpo pequeño, con un enorme deseo de destacar sobre los demás, de que lo miren y de llamar la atención. Por este motivo comenzó a obsesionarse con su cuerpo, entrenando día a día durante 23 años. Pasado ese tiempo, necesitaba algo más, y eso lo encontró en los esteroides; primero en pequeñas cantidades, pero pronto se convirtieron en cantidades mucho mayores. Desgraciadamente, el consumo de estas sustancias y su anhelo por ser el hombre más grande y más fuerte de la Tierra le jugaron una mala pasada e hicieron que sus bíceps estallaran. Sin embargo, a pesar de todos los baches de los que tuvo que salir Gregg, muchos adolescentes siguen considerándolo hoy en día como un héroe, un prototipo de hombre al que sueñan con parecerse en un futuro no muy lejano, aunque para ello deban de consumir sustancias que perjudiquen seriamente su cuerpo.
Arnold Schwarzenegger y Steve Michalik fueron dos modelos a imitar por muchos jóvenes durante los años 70, cuando Steve logró obtener el título de Mister Universo gracias a sus voluminosos músculos. Experimentó las consecuencias del consumo de esteroides cuando comenzó a expulsar sangre junto su orina, debido a que su hígado se estaba disolviendo, pues estaba repleto de tumores provocados por estas sustancias. A pesar de parecer muy fuertes
por fuera, por dentro estos hombres se estaban pudriendo, lo que se tradujo en varios ataques cardíacos y alguna que otra intervención quirúrgica.
¿Las malas experiencias de sus ídolos influirán en las nuevas generaciones que se obsesionan tanto o más que ellos con su cuerpo? Todo parece indicar una respuesta negativa. En el documental aparece un adolescente que afirma estar dispuesto a pagar cualquier precio para ser el mejor, incluyendo acné, paradas cardíacas, infertilidad, infecciones o, incluso, la pérdida de familiares y amigos.
Parece confirmarse que, del mismo modo que las chicas sueñan con estar tan delgadas como sus muñecas, cada vez son más los chicos que pasan horas en el gimnasio intentando conseguir los músculos de sus action men (que, dicho sea de paso, son cada día más grandes).
Entre los hombres entrevistados en el video, Gregg Valentino es el que más llama la atención. Conocido mundialmente por tener los bíceps más grandes del planeta (casi 70 centímetros), él siempre se ha sentido un hombre grande en un cuerpo pequeño, con un enorme deseo de destacar sobre los demás, de que lo miren y de llamar la atención. Por este motivo comenzó a obsesionarse con su cuerpo, entrenando día a día durante 23 años. Pasado ese tiempo, necesitaba algo más, y eso lo encontró en los esteroides; primero en pequeñas cantidades, pero pronto se convirtieron en cantidades mucho mayores. Desgraciadamente, el consumo de estas sustancias y su anhelo por ser el hombre más grande y más fuerte de la Tierra le jugaron una mala pasada e hicieron que sus bíceps estallaran. Sin embargo, a pesar de todos los baches de los que tuvo que salir Gregg, muchos adolescentes siguen considerándolo hoy en día como un héroe, un prototipo de hombre al que sueñan con parecerse en un futuro no muy lejano, aunque para ello deban de consumir sustancias que perjudiquen seriamente su cuerpo.
Arnold Schwarzenegger y Steve Michalik fueron dos modelos a imitar por muchos jóvenes durante los años 70, cuando Steve logró obtener el título de Mister Universo gracias a sus voluminosos músculos. Experimentó las consecuencias del consumo de esteroides cuando comenzó a expulsar sangre junto su orina, debido a que su hígado se estaba disolviendo, pues estaba repleto de tumores provocados por estas sustancias. A pesar de parecer muy fuertes
por fuera, por dentro estos hombres se estaban pudriendo, lo que se tradujo en varios ataques cardíacos y alguna que otra intervención quirúrgica.¿Las malas experiencias de sus ídolos influirán en las nuevas generaciones que se obsesionan tanto o más que ellos con su cuerpo? Todo parece indicar una respuesta negativa. En el documental aparece un adolescente que afirma estar dispuesto a pagar cualquier precio para ser el mejor, incluyendo acné, paradas cardíacas, infertilidad, infecciones o, incluso, la pérdida de familiares y amigos.

