Nuestro blog

Con este blog queremos dar a conocer a los lectores las grandes alteraciones que sufre la sociedad actual por obra y gracia del progreso. Son enfermedades que están potencialmente en quienes las sufren y se manifiestan, generalmente, por primera vez cuando el afectado recibe un shock, sea del tamaño que sea.

Tratamos de crear un punto de encuentro e información para esas personas que padecen algún tipo de trastorno psicológico, pero también para sus familiares. Ante estas enfermedades no estás solo, todo está In Mente.

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martes, 11 de enero de 2011

"Manorexia": la anorexia también alcanza a los hombres

Uno de cada diez casos de anorexia está protagonizado por hombres. Si bien la proporción es ínfima comparándola con la de las mujeres afectadas por esta dolencia, lo cierto es que el número de varones que la sufren crece tan lenta como constantemente en los últimos tiempos. Mientras que la aparición de esta enfermedad en las mujeres es ciertamente escandalosa debido a la rápida y extrema delgadez que presentan, en los hombres no se manifiesta tan fácilmente. Estos centran más su atención en el ejercicio físico que en las dietas restrictivas, tendiendo a la competitividad deportiva como forma de autocontrol. Asimismo, tanto hombres como mujeres presentan un claro carácter perfeccionista debido a su baja autoestima.

Cabe decir que el diagnóstico en los varones resulta mucho más difícil de diagnosticar que en las mujeres, en las cuales los efectos de la enfermedad pueden verse a simple vista. Los hombres sin embargo pueden seguir viéndose sanos y fuertes cuando en realidad no lo están, sin dar lugar a ningún tipo de sospecha. Si a ello se le suma que también son más reacios a pedir ayuda que las mujeres tratando de evitar así el más mínimo síntoma de debilidad, la situación puede tornarse si cabe más compleja y ardua de combatir.

Los principales síntomas de la anorexia masculina son los siguientes:
- Pérdida de peso
- Necesidad de hacer ejercicio todo el tiempo
- Obsesión por el estado físico
- Miedo a engordar
- Pérdida de apetito
- Cansancio, fatiga
- Vómitos y uso de laxantes o pastillas para adelgazar
- Cambios de humor repentinos
- Comportamiento perfeccionista

Los especialistas recomiendan que en el caso de que se materialicen dichos indicios, es imprescindible su tratamiento con el fin de que comiencen su recuperación lo más pronto posible.

viernes, 17 de diciembre de 2010

Un documental que lucha contra la anorexia

“Enfrentarse a la anorexia” es un reciente documental realizado por la holandesa Jessica Villerius con el que trata de reflejar la vida de una serie de jóvenes que intentar vencer en su lucha contra la anorexia. Son todas ellas mujeres fuertes que han tenido la valentía de reconocer que necesitaban ayuda para superar su trastorno alimentario.

A través de los diferentes testimonios puede comprobarse como esta enfermedad puede manifestarse a cualquier edad. Tessa la experimentó con solamente 7 años, cuando aún era demasiado niña como para comprender qué le estaba sucediendo en realidad. Afortunadamente, con 11 años la adolescente en la que se estaba convirtiendo casi se encontraba totalmente recuperada. En el otro extremo aparece Marjella que, con 28 años, aún estaba muy lejos de alcanzar su peso ideal.

El documental comienza con unas duras declaraciones de los padres de una joven llamada Anuska, que arrastraba desde hacía años la enfermedad. Las imágenes transmiten sus sentimientos y muestran cómo, en la mayoría de los casos, son los familiares los que más sufren ante esta situación en cualquiera de sus etapas. Anuska llegó hasta un punto en el cual pesaba cada gramo de comida que ingería, tratando de comer lo menos posible, e incluso secaba la grasa de los alimentos con papel de cocina. A sus 16 años pesaba 30 kilos y, tras no conseguir rehabilitarse, falleció, dejando en su familia un profundo dolor.

Algunas de las protagonistas creen oír voces en su cabeza que les insultan y les incitan a dejar de comer para, según ellas, dejar de estar gordas (aunque en realidad no lo estén). A veces ven el suicidio como la única opción para acabar con su sufrimiento, con esa lucha que piensan no poder ganar nunca. Y es que no solo se sienten mal con ellas mismas, sino también con sus padres y amigos. Se ven responsables de tanta tortura y se sienten aún peor cuando reflexionan y llegan a la conclusión de que no pueden hacer nada para terminar con el problema.

Todas y cada una de ellas son capaces de recordar cómo y por qué se encontraron un día con la anorexia. La mayoría de ellas lo hicieron al mismo tiempo que atravesaban un momento duro en sus vidas, como el rechazo social, el divorcio de sus padres o la muerte de algún ser querido. En el caso del divorcio, los padres llegan incluso a pensar que su hija se encuentra en esa situación debido a la separación, por culpa de ellos, y sufren la impotencia de no poder hacer nada para ayudarla.

Y lo cierto es que, como en todos los trastornos psicológicos, nada puede hacerse si el propio enfermo no reacciona. En el documental, las chicas coinciden en que todas reconocen que la solución es internarse en un centro que les controle lo que comen y les abra los ojos antes la realidad. También se habla en el video de otra opción: acudir a una terapia dirigida por un experto. Existen terapias moderadas por terapeutas que sufrieron en el pasado el mismo trastorno alimentario que ellas, lo que hace que haya una mayor confianza y comprensión por parte de todos.

Niñas, adolescentes y veinteañeras relatan sus experiencias y las comparten con los espectadores. Puede apreciarse como sufren altibajos en su recuperación: en ocasiones consiguen ganar peso y acercarse a su objetivo, mientras que en otras desfallecen y, aún sabiendo que puede suponer su muerte, vuelven a caer en su obsesión por adelgazar.

Puedes descargarte el documental en la siguiente dirección: http://www.megaupload.com/?d=9WHVNHZT

Esperamos sinceramente que con documentales como este y anuncios publicitarios como el que incluimos al final podamos conseguir que disminuyan los afectados por cualquier tipo de trastorno alimentario


domingo, 28 de noviembre de 2010

Ana y Mía: dos amigas mortales

No son pocas las adolescentes que buscan refugio y consejo en Ana y Mía. Ana no es otra que la mismísima anorexia, mientras que Mía es su no menos temible enfermedad análoga, la bulimia. Esta amistad platónica que vincula a las pacientes con sus dolencias resulta de lo más destructiva, pues a través de innumerables blogs que deambulan por la red libremente numerosas jóvenes realizan escalofriantes consultas acerca de cómo resistir mejor sus ayunos y adelgazar más rápidamente.

Estas dos misteriosas “amigas” establecen incluso reglas para que sus “princesa
s” pierdan el máximo número de kilos en el menor tiempo posible a través de una especie de decálogo que incluyen dogmas tan descabellados como “cuando te veas en el espejo repítete una y otra vez que estás gorda”, “cuando vayas de compras pruébate ropa dos tallas mas chicas que la tuya, así te sentirás motivada a no comer y entrar en ellas”, o “adelgaza mínimo un kilo para tres días”. Incluso estas normas se extienden a cómo mentir de forma más eficaz a la familia mediante consignas tales como “si no sabes como deshacerte de tus amigas solo diles que ya comiste y que estas llenísima desde el primer momento en que las veas, ahora si tienes que pasar con ellas todo el día como yo en ocasiones, en la mañana diles que te comiste un gran desayuno que ya no te cabe ni un pedacito mas de pan y en el almuerzo diles que mejor almuerzas en tu casa porque si almuerzas en el colegio o en la universidad luego vas a comer otra vez en tu casa y vas salir comiendo doble y que no quieres eso que prefieres esperar”.

El poder de convocato
ria de estos blogs aumenta hasta tal punto que algunos de ellos están a poco de convertirse en auténticas redes sociales donde las chicas intercambian sus logros y sus fracasos del día a día en su guerra contra la comida. Estos foros están repletos de comentarios en los que hacen referencia a sus tácticas de adelgazamiento e incluso se autoflagelan comentando lo mal que se sienten por no haber resistido la tentación de comer.

Para sobrellevar mejor la ausencia de alimento, la ansiedad y los mareos apelan frecuentemente a lo que ellas denomina
n “thinspiration”, basada en esqueléticos ideales de belleza a las que llaman “thinspos”. Cada “thinspo” significa para ellas un halo de esperanza, pues suele tratarse de una fotografía de alguna modelo o, en su defecto, una joven que padece de la misma dolencia. También son muchas las encuestas que estiman datos tan delirantes como el hecho de si qué huesos resulta más atractivo que se marquen. Toman estas imágenes como la meta a la que desean llegar, el reflejo de lo que luchan por ser a costa del precio que sea…a costa, en algunos casos, de la propia muerte.

viernes, 19 de noviembre de 2010

Cuando se cierra la boca del estómago








Anorexia y bulimia. Definiciones de la Real Academia Española

• Anorexia (RAE)
Falta anormal de ganas de comer, dentro de un cuadro depresivo, por lo general en mujeres adolescentes, y que puede ser muy grave.


• Bulimia (RAE)
Gana desmesurada de comer, que difícilmente se satisface.


Sin embargo, cabe decir que la anorexia y la bulimia significan mucho más que lo que la RAE indica. Las definiciones anteriores no son más que un esbozo de lo que suponen estos dos trastornos alimenticios que, en demasiados casos, han conducido a sus pacientes a la muerte. Hablar de estas dolencias requiere acotar sus diferentes vertientes:


ANOREXIA
La anorexia es un trastorno alimentario que se caracteriza por la falta anormal de apetito, y que puede deberse a causas fisiológicas que desaparecen cuando cesa su causa; o bien a causas psicológicas, generalmente dentro de un cuadro depresivo –por lo general en mujeres y adolescentes–, y que puede ser muy grave.

Existen varios tipos de anorexia psicológica:

• Anorexia nerviosa primaria: sólo existe el miedo a subir de peso.
• Anorexia de tipo restrictivo: conocida como anorexia nerviosa, que limita severamente la ingestión de alimentos, especialmente de alimentos que contienen carbohidratos y grasa.
• Anorexia nerviosa secundaria: consecuencia de una enfermedad psiquiátrica como la esquizofrenia o la depresión.
• Purgativa y con ingesta compulsiva: también llamada bulimia; el que la sufre come en exceso y luego se induce el vómito y/o toma grandes cantidades de laxantes u otros purgantes.
• Vigorexia: aquella en que el enfermo presenta una preocupación obsesiva por el físico y una distorsión del esquema corporal que le lleva a una adicción a la actividad física (en muchos casos, a la musculación).


BULIMIA
Su característica esencial consiste en que la persona sufre episodios de atracones compulsivos, seguidos de un gran sentimiento de culpabilidad y sensación de angustia y pérdida de control mental. Suele alternarse con episodios de ayuno o de muy poca ingesta de alimentos, pero al poco tiempo vuelven a sufrir episodios de ingestas compulsivas. Un atracón consiste en ingerir en un tiempo inferior a dos horas una cantidad de comida muy superior a la que la mayoría de individuos comerían.

Los individuos con este trastorno se sienten muy avergonzados de su conducta e intentan ocultar los síntomas. Los atracones se realizan a escondidas o lo más disimuladamente posible. Los episodios suelen planearse con anterioridad y se caracterizan (aunque no siempre) por una rápida ingesta de alimento.
Otra característica esencial de este trastorno la constituyen las conductas compensatorias inapropiadas para evitar la ganancia de peso. Muchos individuos usan diferentes medios para intentar compensar los atracones: el más habitual es la provocación del vómito. Este método de purga (patrones cíclicos de ingestión excesiva de alimentos y purgas) lo emplean el 80-90 por ciento de los sujetos que acuden a centros clínicos para recibir tratamiento. Los efectos inmediatos de vomitar consisten en la desaparición inmediata del malestar físico y la disminución del miedo a ganar peso. Otras conductas de purga son: el uso excesivo de laxantes y de diuréticos, enemas, realización de ejercicio físico muy intenso y ayuno.

En función del tipo de purga que utilizan para compensar el atracón, existen los siguientes tipos de bulimia:

• Tipo purgativo: cuando se utiliza como conducta compensatoria el vómito, (emesis), los laxantes, los diuréticos, enemas, jarabe de ipecacuana, o incluso la teniasis (infestación por Tænia solium), para eliminar lo más pronto posible el alimento del organismo.

• Tipo no purgativo: Entre el 6% y el 8% de los casos de bulimia se llevan a cabo otras conductas compensatorias, como el ejercicio físico intenso, o no se hace nada o se hace mucho ayuno; es un método menos efectivo para contrarrestar y deshacerse de las calorías. El tipo no purgativo se da sólo en aproximadamente el 6-8% de los casos de bulimia, ya que es un método menos efectivo de eliminar del organismo un número tan elevado de calorías. Este tipo de bulimia suele manifestarse también en quienes presentan el tipo purgativo, pero es una forma secundaria de control del peso.

CAUSAS
La causa exacta de estas dos enfermedades no es conocida pero las investigaciones sugieren que una combinación de ciertos rasgos de la personalidad, patrones emocionales y de pensamientos, así como factores biológicos y ambientales.
Las personas que las sufren, con frecuencia, usan la comida como una manera de ganar un sentido de control cuando otras áreas de sus vidas están bajo mucho estrés o cuando se sienten abrumados. Los sentimientos de incompetencia, baja auto estima, ansiedad, rabia o soledad también podrían contribuir al desarrollo de este desorden.

Adicionalmente, las personas con desórdenes alimenticios podrían tener relaciones problemáticas o tener una historia de haber sufrido burlas respecto a su tamaño o peso. La presión de los amigos y una sociedad que identifica la esbeltez y la apariencia física con la belleza también puede tener un impacto en el desarrollo de estas dolencias.

Los desórdenes alimentarios también podrían tener causas físicas. Los cambios en las hormonas que controlan la manera como el cuerpo y la mente mantienen el humor, el apetito, los pensamientos y la memoria, también podrían fomentarlos. En el caso de la anorexia nerviosa, que tiende a correr en las familias, también sugiere que la susceptibilidad a este desorden podría ser heredada.

viernes, 12 de noviembre de 2010

Manías que terminan obsesionando

La recién estrenada obra de teatro "Toc Toc" nace de la mano del director Esteve Ferrer y narra la historia de seis personajes con Trastornos Obsesivos Compulsivos (TOC) que se conocen mientras esperan en la consulta de su psiquiatra. Tras visionar la comedia, seguro que muchos espectadores se han dado cuenta de que también tienen algún tipo de costumbre o manía que podría llegar a considerarse una enfermedad.

El trastorno obsesivo compulsivo aparece cuando una persona repite constantemente unos comportamientos determinados que no son propios de la vida cotidiana, o bien que se obsesiona profundamente con realizar una vez tras otra alguna acción que no debería ser realizada tan asiduamente.

El individuo que la sufre experimenta primero una fase de obsesión, la cual hace que sienta la necesidad de efectuar cierta actividad sin cesar. Por su mente se pasean sin control ideas e imágenes que él concibe como urgentes y necesarias, pero que en realidad no son más que “falsas necesidades” que crea su propio cerebro. Dependiendo de cada uno, estos pensamientos serán más o menos frecuentes, lo que se traduce en más o menos molestos. Esta etapa hace que el afectado se sienta nervioso y atemorizado, respondiendo con la realización de estos comportamientos rutinarios que ejecutan de acuerdo a unas reglas internas. Esta es la que se conoce como fase compulsiva y culmina con la realización de la acción que tanto le obsesiona, normalmente siguiendo un ritual propio, que hace que su ansia y sus nervios se calmen por un breve período de tiempo. Cuando el miedo resurge de nuevo en la conciencia del individuo, este se siente obligado a repetir la rutina, entrando así en un bucle sin fin que termina convirtiéndose en su peor pesadilla.


Entre las obsesiones más comunes destacan:

  • Miedo a los gérmenes: lavarse excesivamente las manos, los dientes, el cuerpo o no tocar las cosas públicas por miedo a contagiar alguna enfermedad.
  • Necesidad de limpiar una y otra vez.
  • Preocupación con el orden, el equilibrio y la simetría.
  • Necesidad de realizar un determinado ritual, sin el cual la persona no puede continuar tranquilo: tocar determinados objetos o andar siempre por las líneas.
  • Preocupación de no haber realizado correctamente una tarea, incluso cuando el individuo se ha asegurado de que está bien.
  • Pensar constantemente en las mismas imágenes, palabras o números.
  • Asegurarse una y otra vez de que las cosas están como deberían: puertas, armarios y grifos cerrados o aparatos eléctricos apagados.
  • Miedo de hacerle daño a un ser querido, sea con palabras o con hechos.

Este tipo de trastornos de ansiedad pueden superarse con facilidad si se proporciona la terapia y los medicamentos adecuados, que suelen ser bastante eficaces. Los primero que se debe hacer es acudir al médico para que examine las patologías, quien, siempre que lo considere oportuno, puede enviar al paciente a algún especialista, un psicólogo o un psiquiatra, quien le administrará la terapia y los fármacos adecuados para terminar con el problema. Normalmente, se suele tratar con antidepresivos y ansiolíticos, que controlan la ansiedad, el estrés y los nervios. En ocasiones pueden aparecer leves efectos secundarios derivados de la toma de estos medicamentos, pero lo normal es que en un par de semanas los síntomas comiencen a desaparecer.


A continuación os dejo un video en el que aparecen tres conocidísimas películas protagonizadas por individuos que padecen distintos TOC.


miércoles, 10 de noviembre de 2010

Vigorexia, cuando el ejercicio se convierte en una adicción


La obsesión por conseguir un cuerpo diez está cada día más presente en los jóvenes del siglo XXI, algo que puede estar motivado por la influencia que tiene la televisión en la inmensa mayoría de la población. Tanto hombres como mujeres de todas las edades quieren verse perfectos sin importarles el precio que tengan que pagar por ello. En unos casos, este precio es meramente económico, ya que pasando por el quirófano muchos pueden llegar a sentirse satisfechos con su cuerpo; en otros, el coste puede ir mucho más lejos, llegando a dejar peores cicatrices que un bisturí.

La vigorexia o “complejo de Adonis “ es ese trastorno emocional que hace que uno perciba su propio cuerpo de un modo muy diferente a como realmente es. Sucede algo similar a cuando se padece anorexia, pero en este desorden se produce en la mente la sensación de que no se posee la musculatura suficiente.

Por este motivo, las personas que la sufren sienten una necesidad insaciable de realizar cualquier tipo de ejercicio físico. Bien es sabido que en cantidades moderadas el ejercicio hace que mejore nuestra salud y nos ayuda a mantenernos en forma. Sin embargo, es una de esas cosas que pueden llegar a ser muy perjudiciales si se abusa excesivamente de ellas.

Esta adicción suele ser más frecuente en varones, los cuales asocian la belleza con el aumento de masa muscular, realizan ejercicio una gran cantidad de horas diarias y se obsesionan con ingerir alimentos que contengan cantidades ingentes de proteínas para así aumentar su musculatura. En muchas ocasiones, esto no les parece suficiente y deciden acelerar el proceso con anabolizantes y esteroides, lo cual puede llegar a provocar enfermedades y serios problemas cardíacos o fértiles. Con la práctica de tanto deporte, se eliminan demasiadas grasas y se consumen alimentos proteínicos en exceso, lo que obliga al hígado a realizar más trabajo de lo normal.

Como consecuencia, el cuerpo de estos enfermos se desproporciona y llegan a obtener un volumen de musculatura exagerado que no guarda ninguna relación con su tamaño real ni con el de su cabeza. Además, al tener que soportar el esqueleto mucho más peso del que debería, se experimentan problemas en las articulaciones y en los huesos, se acortan los tendones y la persona se vuelve menos ligera y, por lo tanto, menos ágil. El problema se agrava aún más cuando ellos mismos siguen percibiéndose como personas débiles, sin músculo alguno, y se esfuerzan cada día más por incrementar su musculatura.