Nuestro blog

Con este blog queremos dar a conocer a los lectores las grandes alteraciones que sufre la sociedad actual por obra y gracia del progreso. Son enfermedades que están potencialmente en quienes las sufren y se manifiestan, generalmente, por primera vez cuando el afectado recibe un shock, sea del tamaño que sea.

Tratamos de crear un punto de encuentro e información para esas personas que padecen algún tipo de trastorno psicológico, pero también para sus familiares. Ante estas enfermedades no estás solo, todo está In Mente.

miércoles, 10 de noviembre de 2010

Vigorexia, cuando el ejercicio se convierte en una adicción


La obsesión por conseguir un cuerpo diez está cada día más presente en los jóvenes del siglo XXI, algo que puede estar motivado por la influencia que tiene la televisión en la inmensa mayoría de la población. Tanto hombres como mujeres de todas las edades quieren verse perfectos sin importarles el precio que tengan que pagar por ello. En unos casos, este precio es meramente económico, ya que pasando por el quirófano muchos pueden llegar a sentirse satisfechos con su cuerpo; en otros, el coste puede ir mucho más lejos, llegando a dejar peores cicatrices que un bisturí.

La vigorexia o “complejo de Adonis “ es ese trastorno emocional que hace que uno perciba su propio cuerpo de un modo muy diferente a como realmente es. Sucede algo similar a cuando se padece anorexia, pero en este desorden se produce en la mente la sensación de que no se posee la musculatura suficiente.

Por este motivo, las personas que la sufren sienten una necesidad insaciable de realizar cualquier tipo de ejercicio físico. Bien es sabido que en cantidades moderadas el ejercicio hace que mejore nuestra salud y nos ayuda a mantenernos en forma. Sin embargo, es una de esas cosas que pueden llegar a ser muy perjudiciales si se abusa excesivamente de ellas.

Esta adicción suele ser más frecuente en varones, los cuales asocian la belleza con el aumento de masa muscular, realizan ejercicio una gran cantidad de horas diarias y se obsesionan con ingerir alimentos que contengan cantidades ingentes de proteínas para así aumentar su musculatura. En muchas ocasiones, esto no les parece suficiente y deciden acelerar el proceso con anabolizantes y esteroides, lo cual puede llegar a provocar enfermedades y serios problemas cardíacos o fértiles. Con la práctica de tanto deporte, se eliminan demasiadas grasas y se consumen alimentos proteínicos en exceso, lo que obliga al hígado a realizar más trabajo de lo normal.

Como consecuencia, el cuerpo de estos enfermos se desproporciona y llegan a obtener un volumen de musculatura exagerado que no guarda ninguna relación con su tamaño real ni con el de su cabeza. Además, al tener que soportar el esqueleto mucho más peso del que debería, se experimentan problemas en las articulaciones y en los huesos, se acortan los tendones y la persona se vuelve menos ligera y, por lo tanto, menos ágil. El problema se agrava aún más cuando ellos mismos siguen percibiéndose como personas débiles, sin músculo alguno, y se esfuerzan cada día más por incrementar su musculatura.

Alzheimer: el fin anunciado


Cada día son más las personas que se ven afectadas por esta enfermedad neurodegenerativa, y ahora ya no sólo aparece en la vejez, como la asociaban los griegos, sino que se dan casos en gente cada vez más joven. Los síntomas son calros, pérdida de memoria y de otras capacidades mentales. Es una enfermedad terminal y suele aparecer a los 65 años, aunque cada vez lo hace en gente más joven.

Las causas por las que aparece esta enfermedad mental son aún desconocidas. Hay quien las asocia a otro tipo de síntomas previos, como pueden ser la diabetes, enfermedades cardivasculares o incluso el tabaquismo influyen para que esta enfermedad se desarrolle con mayor facilidad. La genética también es otro factor que produce que se padezca con más facilidad, la mayor parte de los pacientes con Alzheimer han tenido familiares con el mismo problema.
En cuanto a la prevención de esta enfermedad, no existen estudios veraces que certifiquen que comportamientos se deben cambiar para conseguirlo, los estudios preliminares realizos hablan de realizar una dieta mediterránea, y mantener la mente activa y ocupada ayudan a que su desarrollo sea más limitado.
El diagnóstico de esta enfermedad se realiza mediante el estudio de los pacientes, se les somete a controles de memoria, análisis de sangre y escaner. No existe una prueba pre mortem que determine con una fiabilidad de más del 85% que se padece dicha enfermedad. Generalmente se emplean pruebas que lo certifican a través del tejido cerebral que se obtienen en la autopsia. El promedio de vida de un paciente con Alzheimer es de 7 a 10 años.

En cuanto al tratamiento, existen cuatro medicamentos aprobados por la Administración de Drogas y Alimentos de los Estados Unidos (U.S. Food and Drug Administration) para el tratamiento del Alzheimer.
El donepezilo (Aricept®), la rivastigmina (Exelon®) y la galantamina (Razadyne®) se usan para tratar el Alzheimer de grado leve a moderado (el donepezilo también puede ser usado para le enfermedad de Alzheimer de grado severo).
La memantina (Namenda®) s
e usa para tartar el Alzheimer de grado moderado a severo. Estas drogas funcionan regulando a los neurotransmisores (los agentes químicos que transmiten mensajes entre las neuronas). Dichas drogas pueden ayudar a mantener las habilidades relacionadas al pensamiento, a la memoria y al habla, y ayudar con ciertos problemas del comportamiento. Sin embargo, estas drogas no cambian el proceso subyacente de la enfermedad y es posible que solamente ayuden desde unos pocos meses a unos pocos años.

A pesar de estos médicamentos, la mejor ayuda es la que se encuentra en la familia, aunque esto es un círculo vicioso, ya que la familia proporciona ayuda al enfermo y esta es la que luego necesita ayuda. El cuidado de pacientes con esta enfermedad lleva una carga emocional, física y económica muy grande. Por eso en la mayor parte de las ocasiones se opta por internarlos en centros especializados donde les den la ayuda que necesitan.

No obstante, aún con todos estos impedimentos, se puede vivir con esta enfermedad, lo más importante es no perder la esperanza aunque esto sea lo más difícil. Con los avances que van apareciendo, como la medicina regenerativa (se trata de inyectar en el cerebro del paciente células madre embrionarias o adultas para intentar detener el deterioro cognitivo) con la que ya se están consiguiendo grandes avances.
Por tanto sólo queda esperar a que surjan nuevas investigaciones, y mientras tanto tener paciencia y seguir adelante.




Para más ayuda:

  • http://www.afal.es